lunes, 7 de noviembre de 2011

la ciencia en riesgo, según Nietzsche

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 En las obras que suceden al Origen de la tragedia, a partir de Humano, demasiado humano, el desenmascaramiento de la superficialidad del sujeto autoconsciente irá siempre de la mano del desenmascaramiento de la noción de verdad y de la disolución más amplia del ser como fundamento; tan es así que la expresión cumplida de la crisis de la subjetividad en Nietzsche está en el anuncio de «la muerte de Dios», que aparece formulado por primera vez en la Gaya ciencia y que resume en un enunciado emblemático el entero recorrido efectuado por Nietzsche en las obras que siguen al escrito juvenil sobre la tragedia. Plantea Deleuze

Pongamos otro ejemplo, el de la lingüística: se suele juzgar el lenguaje desde el punto de vista del que escucha. Nietzsche piensa en otra filología, en una filología activa. El secreto de la palabra no está del lado del que escucha, como tampoco el secreto de la voluntad está del lado del que obedece o el secreto de la fuerza del lado del que reacciona. La filología activa de Nietzsche tiene tan sólo un principio. Una palabra únicamente quiere decir algo en la medida en que quien la dice quiere algo al decirla.

En estas obras, por un lado, Nietzsche prosigue y radicaliza el desenmascaramiento de la superficialidad del yo, sobre todo a través del reconocimiento del juego de fuerzas de las relaciones sociales, y, en particular, de las relaciones de dominio. El inédito Sobre verdad y mentira en sentido extramoral muestra la constitución del mundo de la verdad y de la lógica sobre la base de «la obligación de mentir según reglas» socialmente fijadas, siguiendo un sistema de metáforas aceptado e impuesto por la sociedad, mientras que cualquier otro sistema metafórico en el que se expresa la creatividad de los individuos, cuando no es remitido sin más al inconsciente, es reducido a «ficción poética». Humano, demasiado humano, conducirá toda su crítica del conocimiento sobre bases análogas, pero insistiendo aún más en el hecho de que eso de lo cual tenemos experiencia consciente es aquello para lo que tenemos un lenguaje, nombres y posibilidad de descripción en la lengua socialmente convenida e impuesta. El mundo de la conciencia tiende, pues, a configurarse progresivamente como mundo de la conciencia compartida, o mejor dicho, como producto de la sociedad a través de los condicionamientos impuestos por el lenguaje. Pero no sólo los contenidos de nuestra conciencia que conciernen al mundo fenoménico son «ficciones» reguladas por las convenciones sociales; también la imagen que el yo se hace de sí mismo, la autoconciencia en el sentido más propio, es en realidad la imagen de nosotros mismos que los otros nos transmiten (y que nosotros adoptamos por razones de seguridad: por defensa tenemos, en efecto, que introyectar el modo según el cual nos ven los demás, y contar con él; pues generalmente en la lucha por la vida el mimetismo es un instrumento decisivo)[vi] . Aquello que creíamos egoísmo es, entonces, en verdad, «egoísmo aparente», tal como reza el título de un aforismo de Aurora: «La mayor parte de los hombres, independientemente de lo que piensen y de lo que digan de su “egoísmo”, no hacen nada a lo largo de su vida por su ego, sino sólo por el fantasma de su ego que ha llegado a formarse en la cabeza de quienes les rodean... Todos viven en una nube de opiniones impersonales y semipersonales... Todos esos hombres que no se conocen entre sí, creen en ese ser abstracto al que llaman “hombre”, que es precisamente sólo el resultado de aquellas opiniones personales, difusas y envolventes, que se desarrollan y viven con toda independencia de los individuos» (Aurora, af. 105). 

El carácter de «fantasma social» del yo tiene asimismo raíces «lingüísticas» (la obligación, para comunicar, de mentir según un sistema de mentiras o metáforas, socialmente aceptadas) y «disciplinares»: es la necesidad de comunicar nuestras necesidades a los otros lo que nos obliga a conocerlos de manera sistemática, a descubrirlos de una manera que resulte comprensible aunque sea superficial; pero todas estas exigencias parecen culminar en la relación «entre quien manda y quien obedece», relación que, principalmente, precisa la autoconciencia.

La ciencia no evita riesgos sino que los crea.  Se ha formado como una segunda conciencia según la cual la ciencia advierte peligros mientras la tecnología los afronta. Esta segunda conciencia, muy reciente, reconoce la existencia de in seguridades.  El mundo es a la vez global y regional. Es por un lado una red entre redes y es por el otro una posibilidad de identificación desde un repertorio interiorizado negativizador del resto. Esta identidad es reconocida por el mundo.
La historia de la antropología es en este sentido sumamente interesante puesto que va desde una construcción de lo distinto o lo otro, como aquello que uno no es, y como paso anterior al razonamiento sobre su identidad.

Reflexión


 La ciencia busca conocer otras cosas como búsqueda de identidad de la ciencia en sí misma, como ciencia del sujeto. Por eso se convierte en filosofía del sujeto o pensamiento absoluto del sujeto del conocimiento. Cuando el conocimiento no tiene más que descubrir se disuelve en momentos de ese sujeto que se contempla y se aterroriza en el riesgo de su viaje, al verse en las diferentes vueltas que da y que puede haber dado. Al reconocer que no ha recorrido todo, que existen elementos desconocidos, que el sujeto es algo incompleto que ha recorrido su historia como un sujeto completo. La hegemonía del sujeto sobre el objeto termina integrando al objeto como construcción. Esto significa que se ha construido algo que acepta ser conocido. No hay más riesgos que los propios del reconocimiento de la flaqueza del sujeto frente a su sensibilidad y rudeza, frente a su divague constante, frente al fracaso de no haber logrado contemplarse como intromisión del tiempo. Hay un deseo de riesgo en el sujeto, como si fuera necesario volver a entrar en infinitos giros alrededor de un sí mismo vacio, que no se percibe, o como si fuera sumamente neblinoso reconocer al sujeto. Esto se repite de modo amplificado en  el ambiente.  El ambiente como contexto no puede reconocerse porque se ha tomado conciencia de que se es parte del ambiente

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Ideas y pensamientos

  • aaah: que esto se convierta en red, sin propietarios. Por eso amigos de Google, MSN, Facebook, estamos a un paso del sueño de Marx. Solo falta que renuncien a la propiedad del aire.
  • ah la petulancia de Nietzsche, abusando de su enfermedad para ser inmune
  • AH. LA PETULANCIA DE SOCRATES CUANDO DIJO "SOLO SE QUE NO SE NADA".:LO CORRECTO ES EL ENUNCIADO "EL QUE NO SABE NO LO SABE". SOCRATES ANTICIPÓ A DESCARTES COMETIENDO EL MISMO ERROR, LA MISMA MODESTIA INTELECTUAL, QUE LUEGO DIJO "NO DUDO QUE DUDO". PUEDO DECIR "SOLO DIGO QUE NO HABLO". POR ESO ESTAS JUGADAS DEL LENGUAJE SON MUY LEJANAS Y CONFUNDEN. SOCRATES SABIA Y NO ERA UN SABIO. NO SE PUEDE ESTAR TAN SEGURO DE QUE NO SE SABE, DE QUE SE DUDA, DE QUE SE EMPLEA EL LENGUAJE.
  • basta de mirar las ilusiones
  • cuando mas se persigue algo mas se depende
  • LA TRAGEDIA INVOLUCRA AL AUTOR
  • LA VERDAD NO ES UNA PERO DEBE SER ALGO
  • solo se ama a los hijos como se debe amar a una mujer
  • un sueño suele costar la vida

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